Historia de los Derechos Humanos en América Latina

Historia de los Derechos Humanos en América Latina

Historia de los Derechos Humanos

América Latina

América Latina o Latinoamérica como ya sabemos es un concepto étnico-geográfico aparecido en el siglo XIX para identificar una región del continente americano con habla mayoritaria de lenguas derivadas del latín. Esta ha tenido históricamente un papel protagónico en el campo de los derechos humanos. En mayo de 1948, los Estados americanos firmaron en Bogotá la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. Fue el primer tratado internacional sobre derechos humanos, ya que precedió por siete meses a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. América latina estuvo al comienzo de un camino que obligaba a replantear la concepción tradicional de soberanía del Estado, ya que se comenzaba a asumir que en nombre de la garantía y el respeto por los derechos humanos era admisible cierto grado de intervención internacional en los asuntos internos.
A  los cincuenta años que siguieron a la declaración, la mayor parte de los países latinoamericanos atravesó períodos de turbulencia política, económica y social. Tristemente, ello volvió a poner a la región en el centro de la lucha por la defensa de los derechos humanos. Los crímenes contra la humanidad cometidos en muchos países condujeron al surgimiento de organizaciones y movimientos sociales que, actuando en consonancia con organizaciones regionales, buscaron poner un freno a la violencia estatal. En la Argentina, la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1979 supuso un punto de inflexión para los grupos locales de oposición, ya que los dotó con información precisa acerca de la naturaleza y el alcance de la represión militar.
Hoy la realidad política regional es otra: ya no hay conflictos donde se manifiesta la “guerra fría” ni dictaduras militares y la democracia, en cualquiera de sus variantes conceptuales, es aceptada como la mejor forma de gobierno posible. Pero desde comienzos del nuevo milenio, el liderazgo que América latina supo tener en materia de defensa y promoción de los derechos elementales está siendo opacado por otros países o regiones que accionan de manera más contundente frente a crímenes cometidos en otras partes del mundo. Basta con mirar hacia Medio Oriente, en donde el Estado Islámico está perpetrando todo tipo de atrocidades (violaciones y decapitaciones masivas, apedreos y crucifixiones, por nombrar solo algunas), y constatar que ningún país latinoamericano forma parte de la coalición de más de 60 países que repudia oficialmente o lucha contra dicha organización terrorista. Frente al acoso constante que están sufriendo las minorías étnicas y religiosas en Siria e Irak, sorprende el silencio y la inacción de los gobiernos latinoamericanos.
La ambigüedad que manifiesta América latina en el escenario internacional al pretender defender los derechos humanos, pero sin que este discurso se traduzca en acciones concretas, tiene su correlato a nivel interno. Así como guardamos silencio frente a los crímenes contra la humanidad que se están dando en otras partes del mundo, nos mostramos indiferentes respecto a las violaciones de derechos básicos que se están cometiendo dentro de nuestra región. Pareciera que en los últimos años algunos gobiernos han optado por relegar a un segundo plano -o directamente ignorar- determinados derechos consagrados en la Declaración Americana, como el derecho a la libertad de expresión y a un proceso judicial regular, sin tener que enfrentar la oposición del resto de los países de la región. Es decir que no solo perdemos liderazgo en materia de derechos humanos en el escenario internacional, sino que también restamos importancia a lo que está sucediendo en América latina.
Las violaciones a los derechos humanos no son cosa del pasado ni su defensa patrimonio de gobiernos transitorios.
En momentos en los que poblaciones de todo el mundo sufren la vulneración de sus derechos fundamentales debido a “cruzadas” religiosas o político-ideológicas, nuestra país (españa) tiene mucho que aportar. La defensa de los derechos humanos ha sido históricamente una bandera y un ejemplo de lucha para América latina. La mayor parte de los países de la región han firmado y ratificado los principales instrumentos jurídicos que componen el Sistema Internacional de Protección de los Derechos Humanos.

–  IMPRESIONES PERSONALES

Como parte de esta sociedad pienso que actualmente tenemos un sistema convulso en toda latinoamérica en materia de Derechos Humanos, además de una sociedad que pareciera tan egoísta que está en retroceso de Derechos Humanos.
Paises como Colombia, que con la presencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y las Fuerzas Paramilitares, su población es víctima de estas que las hace vulnerable.
En Nicaragua y Perú cientos de personas continúan siendo víctimas de la delincuencia, y de la desigualdad social, así como de un sistema corrupto, precedido en su mayoría por funcionarios, haciendo casi imposible hacer justicia.  México, el control del crimen organizado es casi total en todo el país, donde lo único que está a salvo es DF, gracias a que el Gobierno MExicano pacto con líderes de bandas, para que se adueñaron de todo, menos de la capital a fin de poder generar dinero por inversiones y turismo (se vendió a una sociedad por otra). En Bolivia sigue la esquela Evo Morales que arremete contra los indígenas que lo apoyaron para asumir la presidencia. En Venezuela, violación flagrante de Derechos humanos, y padeciendo tratos inhumanos y degradantes por parte de las autoridades para perpetuar al Régimen en el poder, donde la anarquía se apodera de las calles y no existe justicia para sus ciudadanos.
Casi todos los paises de latinoamerica existe abuso policial, condiciones inhumanas en las cárceles, violaciones a los derechos económicos, sociales, y es cuestión de dia a dia la impunidad, la falta de castigo sobre aquellos que son responsables por cometer los abusos más viles y horrendos que puedan imaginarse contra los derechos humanos.
Los gobernantes nos dan discurso retóricos. América Latina está desunida por ser la zona de mayor disparidad en el mundo en materia de ingresos económicos entre ricos y pobres, una de las causas de violaciones de los Derechos Humanos.
Es importante saber que unos 205 millones de personas son pobres y 79 millones son indigentes, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, sin embargo, es una de las regiones mayores productoras de materias primas esenciales para los países industrializados y que mejor ha podido resistir el fuerte impacto de la crisis financiera actual.
La hermandad latinoamericana no está presente en la coherencia de los discursos de sus gobernantes. Hay división, ausencia de un proyecto común; izquierdas y derechas intransigentes e intolerantes, visiones distintas y adulteradas sobre lo que es independencia y soberanía nacional. Crisis de valores éticos y morales de sus políticos.
Por todo lo anterior, pienso que en todos los latinoamericanos deben estar presentes las palabras de Benito Juárez, cuando sentenció:
“ El respeto al derecho ajeno es la paz ”.
Debemos entender que solo cuando realmente seamos garantes de los Derechos de los otros, lo seremos también de nosotros mismos. Tengo la falacia de que la Gran España algun dia sea la gran líder de los Pueblos Latinoamericanos, que los mestizos, los criollos y los pura raza se unan y se alineen para el bien común de nuestros pueblos Hispanoamericanos, sería maravilloso ser uno, junto a Portugal e Italia, y así formar La Unión de Hispanoamérica, de esta manera seríamos un ejemplo para el resto de países, pero sobre todo seriamos el mayor escudo para los países o los grupos sociales más vulnerables (refugiados, desplazados víctimas de guerras entre otros). Podríamos mostrar al mundo nuestra mejor cualidad NUESTRA CALIDEZ HUMANA, NUESTRA EMPATÍA POR EL OTRO.
Nuestra Hermandad, debe trabajar arduamente por el cumplimiento de los Derechos Humanos, pero además tiene una responsabilidad aun mayor; Transmitir que somos uno, transmitir la solidaridad, la unión, la fraternidad, la justicia, la igualdad, la ética. la equidad, principios intrínsecos en aquellas sociedades que pretenden llamarse desarrolladas.

“No tendremos desarrollo sin seguridad, no tendremos seguridad sin desarrollo y no tendremos ni seguridad ni desarrollo si no se respetan los derechos humanos”.

Cristina Isacura

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